miércoles, 10 de septiembre de 2008

Esta mañana, se levantó, hizo lo que hacía todos los días. Pero algo era diferente. Sonreía, y eso hacía que las cosas fueran diferentes. Y entonces, de repente se miró al espejo, estaba cansada de tener que sonreír por un motivo. En aquel momento, se vió a ella, una chica sonriendo, sin miedo a nada y dispuesta a conseguir todo lo que se propusiese. Aquella chica a la que vió en el espejo, se da un aire a mi...





La Cenicienta lleva ahora vaqueros, un perfume de sonrisas y en el bolso un gran sueño...

5 comentarios:

Calypso dijo...

Los motivos para sonreir los escogemos nosotros. Siempre hay alguno, la cosa es que lo queramos ver ;)

Éxta[si]s dijo...

Sin duda tu blog se merece un hueco tambien en mis links, sigue escribiendo....








y sonriendo, preciosa :)

Blueyes dijo...

Gracias, me alegra que te haya gustado.

;)

Yo tb te meto en mi lista de blogs.

Anónimo dijo...

eso está bien, mirarse al espejo y estar contentos de vernos a nosotros mismos, de sentirnos bien tal cómo somos y poder sonreir por eso mismo. por cierto, mil gracias por añadirme a tu lista de blog, te agrego yo a la mia también porque el tuyo también me ha gustado.

muchos besos marina ^^

OjosMiel. dijo...

A veces es bueno mirarse al espejo y rebuscar entre tu cara una sonrisa que seguro que existe:).