Llueve, no para de llover. Parece que no ha llovido en mil años. Aquí estoy, mirando por la ventana, y no para de llover. Me gusta que llueva, me gusta mojarme bajo la lluvia. Pero desde que te fuiste nada es igual. Puedo salir a la calle, mojarme bajo la lluvia, y sin embargo, nada es lo mismo desde que no estás. Son casi 900 km. Es mucha distancia. Hace menos de un mes que te fuiste, y ya me parece que hace una eternidad que no me abrazas. La verdad, leo y releo todos los días cada mensaje del móvil, cada llamada, cada conversación del messenger. Todo. Todo me parece poco para sentirte más cerca de mí. Y ahora más que nunca sé que te necesito, todo se está volviendo demasiado raro. Las cosas sé que no van bien. Sé que esta lluvia significa que pronto nos veremos. Sé que el día que llueva aquí y allí, salgamos a la calle, y los dos nos mojemos bajo la lluvia; cada uno en su ciudad, cada uno solo, cada uno a su rollo, nos sentiremos tan lejos, pero a la vez tan cerca. Sé que ese día marcará la cuenta atrás para volver a vernos. Un año. Un año es demasiado. Un año sin vernos para mi es el peor de los infiernos. Un año, un año son 12 meses, muchas semanas, muchisimos días... Un año, es la peor marca para volver a vernos. Es demasiado. Pero aún así, intentaremos seguir, intentaremos que las llamadas, los mensajes sirvan para sentirnos cerca cada día. Y sé, que dentro de un año, volveré a verte, volveré a tenerte a mi lado, volveré a abrazarte...
Y como todos los años, volveré a perderte en la distancia...

1 comentario:
Uf,365 días enteros sin alguien son motivo suficiente para que te llueva en los ojos.
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